Al norte de la minifalda: Teoría de la distracción.
Por la Doctora Ella Runciter *
Caballeros, no son ustedes dueños de sus miradas.
No, no se apuren, este artículo no trata, absurdamente, de reprenderles por ello. Si pasa una joven atractiva frente a ustedes, luciendo una minifalda de tamaño reducido, o como decimos los expertos, de género "cinturón ancho", se les van los ojos. Hasta ahora, tal vez pensaban que se trataba de una decisión premeditada, o que debían ocultar sus miradas e intenciones a ojos de la susodicha joven.
Cierto es que ni lograban ocultar su mirada, ni se sentían culpables por ello. Y hacían bien, señores, hacían bien.
El DAAEEMM (Departamento de Asuntos Extra-Masculinos) del Instituto del Amor ha realizado una rigurosa investigación sobre la elección que de su atuendo hacen las mujeres, y más concretamente sobre las llamados aspectos "provocativos" como puedan ser aquellas prendas de reducido tamaño, escotes relevantes o las que impiden, por su carácter ajustado, funciones básicas como la respiración. Por no hablar del maquillaje o los complementos (imaginen, hipotéticamente, un colgante entre los senos o unos tacones de aguja).
En el transcurso de la investigación, surgió un aspecto sumamente interesante, cuando se presentaba uno sólo de estos aspectos "provocativos", que daría lugar a la Teoría de la Distracción. Los datos se exponen a continuación, continuando con el ejemplo de la minifalda, por ser gráfico y sencillo:
· En un 30% de los casos, la señorita en cuestión escogió la minifalda porque se veía favorecida con ella. En este caso, dado que su objetivo era lucir sus atributos, no deben sentirse culpables por apreciarlos con su mirada (aunque quizá deban repasar el punto 6 de la teoría del odio, maravillosamente recogida por mi colega, el doctor Adolf).
· En un 20% de los casos, la portadora de la minifalda a) No tenía otra cosa que conjuntara con la pulsera que quería ponerse, b) Intenta seducir a un compañero de estudios o trabajo, o c) Competía con una compañera de estudios o trabajo. En este caso, sus miradas no serán tan bien recibidas. Pueden ver que se trata de un porcentaje pequeño, aunque no despreciable.
· Por último, y en un 50% de los casos, la minifalda cumplía una función clarísima y premeditada: controlar sus miradas. Antes de que empiecen a gritar "¡Lo sabía!", "La culpa es de las madres, que las visten como putas", o cualquier otro improperio discriminatorio, atiendan: La función de la falda no es tanto atraer su mirada, como desviarla de otros puntos.
Es decir: La mujer ataviada con un escote llamativo, tal vez no posee unas piernas finamente torneadas; la muchachita con pantalones terriblemente ajustados puede no poseer un rostro agraciado, los labios jugosos consiguen que ustedes tomen a una mujer en chándal por una dama elegante, y así hasta el infinito.
¿Y qué?, dirán algunos de ustedes. ¡¡Están siendo manipulados!!, respondemos desde el Instituto del Amor. No queremos decir con esto que se abstengan de mirar, ni mucho menos. Pero la próxima vez, antes de afirmar que el objeto de sus deseos es una belleza escultural, miren un poco más al norte de la minifalda, al sur del escote o al este del tatuaje. Sólo así alcanzarán una información que les está vedada.
(*) La Doctora Ella Runciter es profesora asociada del Instituto del Amor. Su lucidez mental la ha convertido en una de las investigadoras más notables del prestigioso Instituto del Amor. Hay que destacar la importancia que han tenido sus ampliaciones a la Teoría del Hueso que expone con magnifica claridad en su libro: "La Teoría del Hueso femenina: Más allá de las pajas".
2 comentarios
Dr. Adolf -
En este texto nos muestra los efectos de una manera brillante, pero he de decir que desde la escuela del odio nos gustaria apuntar que en realidad no esta abordando la causa ultima,tal vez por lo novedoso del planteamiento, que ya ha sido expuesta en un afamada obra extranjera, en realidad "ninguna mujer quiere acostarse con nadie" descubrimiento cientifico recientisimo que en mi opinion revolucionara de un modo u otro toda la ciencia del amor.
Aprovecho para saludar a esta brillante estudiosa de la ciencia del amor con la esperanza de que termine aceptando los postulados de la escuela del odio que son producto necesario de la historia
Dr. Believil -
Nos invita a una reflexion, existe un holocausto ocular? Esta claro que nuestros ojos son exclavos de las minifaldas. El combate contra las minifaldas lo perdimos el mismo dia que las inventamos.